Remise de décoration à l’Ambassadeur de France au Paraguay par le Ministre des Relations extérieures (Assomption, 21 février 2014)

Discours prononcé par le Ministre des Relations Extérieures, S.Exc. Eladio Loizaga :

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• Su Excelencia don Olivier Poupard y Señora de Poupard

• Su Excelencia Reverendísima Monseñor Eliseo Antonio Ariotti, Nuncio Apostólico y Decano del Cuerpo Diplomático.

• Señoras Embajadoras, Señores Embajadores, Miembros del Cuerpo Diplomático, acreditados ante el Gobierno Nacional.

• Señores Viceministros del Ministerio de Relaciones Exteriores

• Señores Ex – Cancilleres

• Señores Directores Generales, Asesores, Directores y funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores

• Señoras y Señores invitados especiales.

Cuando un Embajador retorna a su país, por término de misión, y en un tiempo no esperado, deja una sensación de nostalgia. Mucho más cuando ha logrado instalar en el sentimiento nacional un entrañable afecto, una admiración selecta y a la vez profunda, tanto por la franca vinculación mantenida como por su contribución, personal e institucional, a fortalecer la amistad y la colaboración del país cuya representación ejerce y de la nación en la que ha decidido prestar su alto servicio.

Estas palabras calzan a la perfección en la despedida del Embajador Olivier Poupard, porque ha tenido la virtud de suscitar en el Paraguay una ejemplar consideración, en una trayectoria relativamente breve pero plena de acciones fecundas y merecedoras de nuestro especial y muy sincero reconocimiento.

El ilustre diplomático de carrera ha elegido venir al Paraguay, para representar a la gran República de Francia, cuya cultura irradia la moderna historia de Occidente, con la luz de su racionalidad e irreductible vocación republicana, en tanto cuna de la lucha universal por la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Los derechos universales del hombre tuvieron sus orígenes y fundamentos en los grandes pensadores de Francia. Y la América toda, sin excepción en el Norte y en el Sur, bebió de sus fuentes para la emancipación de nuestras naciones. El Paraguay, ya entonces reducido a la mediterraneidad, tras haber sido Asunción el centro fundacional de varias ciudades en la región, tampoco estuvo ajeno a los principios de soberanía acuñados en las ideas que cimentaron la Revolución Francesa.

No fue casual entonces que nuestra Independencia enunciara aquellos principios de soberanía, de República y de la autodeterminación de los pueblos, que llegaron a estos lares con la lectura de Voltaire, Rousseau y Diderot. Historiadores franceses, incluyendo algunas intervenciones académicas del propio Embajador Olivier Poupard, han constatado que las categorías rousseaunianas que definen la República fueron utilizadas, con rigor conceptual, por nuestro prócer y fundador del Estado paraguayo, el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia. Y no solamente para justificar nuestra Independencia y soberanía, sino también para que su Gobierno sirviera a la res publica, la cosa de todos, deviniendo el Paraguay en la primera República del Sur.

Con esos antecedentes, tampoco fue casual que el entonces Brigadier General Francisco Solano López fuese mediador para la pacificación de la Argentina, desunida y ensangrentada por las conflagraciones armadas. Los documentos oficiales de esta histórica Mediación Pacífica, traducidos y difundidos también en Francia, fueron publicados recientemente por esta Cancillería, y con la valiosa colaboración del Embajador Poupard.

Es la diplomacia, como yo la entiendo, del diálogo como principal herramienta de negociaciones, y de un proceso de construcción permanente para fortalecer los vínculos de amistad y de mutua interacción entre los Estados, para así servir con eficacia a los intereses generales de sus países.

La agenda que ha venido desarrollando el amigo Olivier Poupard estuvo nutrida de actividades y gestiones en los diversos campos en que la misión francesa presta y ensancha su cooperación con el Paraguay. En los ámbitos económicos, financieros, técnicos, científicos y culturales, la impronta de su gestión tuvo el sello de un dinamismo relevante, con el fin de intensificar la contribución de su país en nuestro proceso de desarrollo y modernización. La reciente reunión de consultas bilaterales celebrada en diciembre pasado ha permitido trazar una hoja de ruta sobre los temas de interés común para fortalecer aún más el dialogo político a nivel bilateral como multilateral, el comercio y las inversiones así como la cooperación en el campo cultural, científico, técnico y universitario.

Nos une al Embajador Olivier Poupard una honda filialidad cristiana, y esa vocación de solidaridad sembrada por la fe. Regresa a su país no para alejarse de esta tierra que lo acogió con aprecio, sencillez y hospitalidad. Retorna a París para que, prosiguiendo con su fructífera labor, se constituya en Francia como embajador ad hoc del Paraguay.

Estimados amigos

Hay motivos más que suficientes para que el Gobierno del Paraguay me permita el honor de imponerle la Condecoración de la Orden Nacional del Mérito, en el Grado de Gran Cruz. Le concede esta presea en formal reconocimiento por haber contribuido, de manera excelente y con máxima eficiencia, a acrecentar aún más las tradicionales relaciones entre los Gobiernos de Francia y del Paraguay, y al fortalecimiento de la amistad entre nuestros dos pueblos.

Al cumplir con el mandato de mi Gobierno, le deseo a Vuestra Excelencia y a su querida familia un dichoso porvenir, sumando mayores realizaciones. Y, en especial, que siga cultivando el privilegiado afecto que desde el fondo de nuestras nacionalidades nos compromete a consolidar, cada vez más, los lazos que históricamente nos unen.

Muchas gracias.

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Discours prononcé par l’Ambassadeur de France, S.Exc. Olivier Poupard :

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Excelentísimo Ministro de Relaciones exteriores de la Republica del Paraguay, Embajador Eladio Loizaga, y Señora,

Estimado Decano del Cuerpo diplomático, Nuncio Apostólico de su Santidad el Papa, Monseñor Eliseo Ariotti,

Estimados Embajadores y Embajadoras (y particularmente mis estimados colegas de la Unión Europea),

Estimados miembros del Cuerpo diplomático,

Estimados ex-Cancilleres,

Distinguidas autoridades del Ministerio de Relaciones exteriores,

Colegas de la embajada de Francia e invitados especiales,

Representantes de la prensa,

Señoras y Señores,

Antes que todo, quiero agradecerle sinceramente, Muy Estimado Canciller Nacional, por sus amables palabras hacia mi persona y mi país, que tuve el gran honor de representar en la República del Paraguay durante dos años y medio.

Estoy sumamente conmovido y honrado al recibir la Orden Nacional del Merito Gran Cruz” al culminar mi misión diplomática. Le pido transmitir al Excelentísimo Presidente de la Republica Don Horacio Cartes (quien me recibió ayer en el Palacio de gobierno) la expresión de mi profundo respeto y agrado.

Agradezco a todos por estar presentes hoy en esta importante y solemne ocasión, pero al mismo tiempo bastante triste para mí, pues es el momento en que me preparo para partir en breves días de Paraguay y concluir esta relación muy estrecha, cotidiana y personal que tuve con el país y con sus autoridades.

Debo decir que, durante mi estadía en esta tierra guaraní, lo que más disfruté ha sido la calidez, la hospitalidad, la amabilidad del pueblo paraguayo, de cada uno cualquiera sea su estatuto social, del más alto rango al más modesto.

Con mi querida esposa Corinne, he viajado bastante por Paraguay, desde Pilar hasta Fuerte Olimpo, desde Filadelfia hasta Ciudad del Este y Encarnación, y visité también Santaní, Lima, Pozo Colorado, Loma Plata, Caacupé, Santa María de Fe, Humaitá, Toro Pampa, etc., visitando gobernadores, funcionarios, estancieros, religiosos, indígenas, menonitas, intendentes, comisarios, capataces, alumnos y docentes, periodistas, artistas y habitantes en general.

En Asunción y en todos aquellos lugares he constado a menudo dificultades - por ejemplo de índole social y ecológica inquietantes - pero también – y eso da confianza en el futuro - mucha gente valiosa, dedicada a contribuir al desarrollo del país, a impulsar los cambios que necesita la sociedad, a aportar lo mejor para reforzar el funcionamiento democrático de las instituciones.

Estoy convencido de que uno de los pilares del trabajo como diplomático deber ser - más allá del necesario mejoramiento/fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas y comerciales - debe ser la construcción de lazos directos entre los pueblos, utilizando el enorme potencial de la sociedad civil, de las ONGs, de las asociaciones, de las instituciones locales. Además, en este país que tiene un muy alto porcentaje de gente joven, la educación debe constituirse en la más alta prioridad y debe ser vista como la más importante inversión para el futuro del Paraguay. Las autoridades paraguayas lo saben y han comprendido que eso no podrá dar un resultado justo y equilibrado si no se lucha contra la pobreza y sus causas estructurales.

Por supuesto, en el centro de mi misión diplomática se encuentra la relación entre los gobiernos de Francia y de Paraguay. Me complace subrayar que la relación bilateral entre Paraguay y mi pais es muy buena. Se basa en lazos históricos antiguos (Francia siendo el segundo país en reconocer el Paraguay, en 1853), en la presencia de casi 2.000 franceses en el país, de empresas francesas bien integradas, en la presencia de instituciones francesas de excelente nivel como el Colegio francés (450 alumnos) y la Alianza francesa (casi 1.000 alumnos), y en el trabajo de la Cámara de comercio paraguaya-francesa.

La relación bilateral se desarrolla así en una solida cooperación cultural (cine, música, radio), en la promoción del idioma francés, en el fortalecimiento de los derechos humanos, en el apoyo a las empresas francesas interesadas a venir hacer negocios o invertir en el Paraguay (en los sectores del agro-business, de las infraestructuras, de la energía).

Tengo que subrayar que siempre mi embajada y yo mismo hemos siempre podido contar con el apoyo de la Cancillería, el apoyo de los Cancilleres que he conocido personalmente. Hoy es la ocasión de agradecer personalmente Sr Canciller a Usted y quienes dirigen sus servicios (sin olvidar la Academia diplomática) por su amistad personal, la atención brindada a nuestros pedidos, destacando el profesionalismo de los funcionarios de esta institución.

Una nueva dinámica en nuestra relación bilateral fue recientemente impulsada con las consultas franco-paraguayas que se desarrollaron en diciembre pasado en Asunción, traducidas en una hoja de ruta muy detallada. El director general de la Relaciones bilaterales el Embajador Luis Avalos y mi directora la Embajadora Maryse Bossière firmaron en aquella ocasión un importante acta listando los puntos en los ámbitos políticos, comerciales, de cooperación cultural, científica, universitaria y también los puntos relacionados a los temas del cambio climático, de la lucha contra el crimen organizado, de los derechos humanos, y otros asuntos internacionales, en los cuales vamos à trabajar juntos.

Sras y Sres,

Asunción fue para mí, mi primer cargo de Jefe de misión diplomática (y, temo, el último). Durante mi misión como Embajador, he comprendido el rol tan importante que tenemos a este nivel : nuestro trabajo es ayudar a construir entendimiento mutuo, generar oportunidades de cooperación entre nuestros países, proteger nuestros intereses y nuestros compatriotas. Y debemos hacer todo esto no solamente respetando la soberanía, los valores y la cultura de nuestros partenarios sino también promoviendo nuestras mejores prácticas y principios : en síntesis, aprendiendo del otro y mostrando lo mejor de si mismo. Es lo que he tratado de hacer durante mi misión con la cooperación de los miembros de mi embajada.

Así que, quiero agradecer profundamente al gobierno y al pueblo paraguayo por su hospitalidad que me ayudo en mis esfuerzos para conocer a Paraguay y su valiosa historia, comprender sus valores y reforzar nuestros vinculos en este tan interesante país. Yo llevare a Francia muchísimos excelentes recuerdos de amistad y de cooperación.

Y para concluir, usare una formula en Guaraní que lo dice todo :

¡YAYUECHAPEVE !

Muchas gracias.

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publié le 26/02/2014

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